Por: Juan Francisco García.
Argentina
había tenido un segundo tiempo para el olvido frente a Paraguay y debía
corregir. Lo hizo. El “Tata” sentó a Banega y lo remplazó por Biglia, sentó a
Roncaglia y puso a Zabaleta. Dos cambios, un nuevo esquema. Esta vez el reto
era abrir el candado uruguayo: 4 -4 -1 -1 hermético, bravo, charrúa cien por
cien.
Con
la entrada de Biglia se leía un 4 -4 -2 -2 con Mascherano como seis estático
–recordando a Busquets-, acompañado por un Biglia con libertad; Messi y Pastore
de armadores y Di María y Agüero de delanteros. Aunque Messi y Pastore flotaban
por todo el frente de ataque y recordaban el caos intencional del último
partido, los dos volantes de contención bien marcados y Agüero y
Di María en punta, sin la orden de
recoger el balón antes de tres cuartos, hicieron una Argentina más clara y
eficaz.
Mascherano y Biglia se preocupaban por buscar
al 10 del Barcelona y a Pastore, y éstos, lucidos y activos desde el inicio,
vivos para aparecer por detrás de Arevalo Ríos y de Alvaro Gónzalez, fueron un
puñal. Transiciones exitosas. Al minuto
5 Mascherano filtra un balón a Pastore, que habilita a Agüero que no puede
definir. Al 8, otra puñalada de Pastore
a Di María, segunda opción de gol. Minuto 20, de nuevo Pastore se hace
presente. Minuto 24, Messi se descuelga por la derecha, Zabaleta –¡qué
diferente la banda derecha con él!- le abre el espacio al 10, centre a la
cabeza de Agüero… por poco. ¿Uruguay? Cero en ataque. Desde el vamos hasta el
fin de la primera parte, jugando a no dejar jugar. Aguerrido, enérgico, ordenado, charrúa cien por cien.
El
segundo tiempo, con el cansancio que trae el esfuerzo y la concentración para
neutralizar a Messi y a su banda, vinieron más espacios. Argentina, con paciencia y posesión,
lograba que Uruguay corriera de lado a lado. “!Qué circule!”, gritaba Martino. Messi inclinado a la derecha, donde
encontró a un Zabaleta que se le parece al Alves de los fines de semana, listo a
hacer todo el daño que le cabe. Un Pastore intenso e inteligentísimo
para buscar el espacio, Biglia rompiendo para sumar otro hombre en ataque -hasta con 6 hombres ataca esta Argentina- y Di María y
Agüero con el cuchillo entre los dientes para arrancarle un gol a la insufrible
defensa celeste, liderada por Godín y Jiménez.
10
minutos de posesión y paciencia necesitó Argentina para que, luego de una
jugada de potrero de Pastore y un centro perfecto de Zabaleta, Agüero abriera
el marcador. Premio al mejor equipo de la cancha. Sin embargo, como pasó contra
Paraguay, Uruguay cambió el esquema, adiós "Cebolla" Rodriguez y Lodeiro, bienvenidos Ábel Hernández
y Carlos Sánchez: 4- 4 -2. Aunque el juego
charrúa fue estrucutralmente el mismo que en la primera parte, bien agrupados para defender, no dejar pensar a los genios, balones largos para atacar,
aprovechar el juego aéreo, otra vez el partido se hizo de ida y vuelta.
De
nuevo Argentina se mostró vulnerable. Rolán se comió un gol que no se puede
creer, “Chiquito” Romero le sacó un balón enorme a Abel Hernández. Entonces sale Pastore por Banega, para buscar más
marca, y Tévez entra por Agüero, con el tanque lleno para dar la estocada
final. Los últimos 10 minutos fueron eléctricos, encajaron en esta Copa América
en la que no se regala un metro. En la que sufren todos, incluido Messi, que esta vez salió feliz.

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