sábado, 27 de junio de 2015

La Selección Anarquía






















Por: Sebastian Nohra

El penalti de Tevéz definió un partido que no tuvo porque terminar de esa manera. Los penaltis fueron un premio demasiado grande para un equipo que no mereció nada. Argentina, el fútbol y Ospina le dieron a Colombia las vidas que a ningún equipo se le suelen dar.  Ayer, en Viña del Mar, hubo un equipo que jugó el mejor partido de la era de su técnico y hubo otro que jugó el peor del suyo.

Cuando terminó el partido contra Perú, Pékerman contaba con varias conclusiones y certezas: costaba mucho llegar en bloque al área, no existía elaboración, James y Cuadrado estaban lejos de su potencial y el siguiente partido había que jugarlo sin sus mediocentros. Sin Sánchez y Valencia, Colombia sucumbió como equipo. Sin ellos, la improvisación era un obligación. Si bien, no podemos exigir el orden y la coordinación de movimientos de unos mediocentros naturales a James y Mejía, lo de ayer fue un desgobierno total.

Pékerman, confiado en una respuesta moral y futbolística de los suyos, alineó cabezas para atacar. Y salió todo mal. Porque en el fútbol no se ataca por tener delanteros, ni se defiende por tener defensas. El funcionamiento era tan caótico, que al minuto 23 sacó a Teo para darle paso a Cardona. La intención era tener circuitos de juego, avanzar con el balón. Tampoco sirvió.  Mejía nunca tuvo compañero, siempre había facilidad para superar la presión de Colombia. A sus lados, Pastore y Messi, tuvieron muchos metros para ofrecerse.

Cuando Colombia recuperaba el balón, lo perdía inmediatamente. La imprecisión se contagió y no hubo quién levantara la mano, quién levantara la voz y dijera “muchachos, vamos a jugar. A todos les quemaba el balón, se perdió la brújula. Ni combinar por dentro, ni buscar las espaldas de Zabaleta y Rojo con Cuadrado e Ibarbo.

La presión de Argentina era coordinada, asfixiante, inagotable. Entre un Biglia inmenso, un Di María desatado y un Messi que, con ser medianamente él, es suficiente, lideraron a un equipo que superó en todas las facetas del juego al otro. Porque ayer Colombia fue sometido, burlado, por momentos, humillado.  Sin medio campo y con Mejía , James y Cuadrado con amarilla,  Argentina tenia vía libre para atreverse a encarar. Así lo entendió Messi.

En el segundo tiempo, Pékerman no rectificó, no remendó los agujeros que había en todo el equipo y Colombia salió con los mismos a seguir haciendo lo mismo.  Ayer Colombia defendió sin querer defender. No fue su opción. El rival lo sometió, que es distinto. Después del minuto 60, Argentina sufrió el esfuerzo físico y ya no presionaba tan intensamente. James y Cardona tuvieron oportunidades para conducir. Pero nada salió bien. 

Jackson y Falcao lo intentaron toda la copa. Pero sin presencia, ni balones en buenas posiciones es imposible. Colombia se despide con una muy mala nota de la Copa América. Un gol en cuatro partidos, seis disparos a puerta (1,5 por partido). Muy poco para esos apellidos.  El equipo completó el peor partido de la era Pékerman, fue la Selección Anarquía. Aunque esta derrota debe traer ideas y reflexiones, no nos equivoquemos, Don José debe seguir.



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