Por: Sebastian Nohra
El penalti de Tevéz definió un
partido que no tuvo porque terminar de esa manera. Los penaltis fueron un
premio demasiado grande para un equipo que no mereció nada. Argentina, el
fútbol y Ospina le dieron a Colombia las vidas que a ningún equipo se le suelen
dar. Ayer, en Viña del Mar, hubo un
equipo que jugó el mejor partido de la era de su técnico y hubo otro que jugó
el peor del suyo.
Cuando terminó el partido contra
Perú, Pékerman contaba con varias conclusiones y certezas: costaba mucho llegar
en bloque al área, no existía elaboración, James y Cuadrado estaban lejos de su
potencial y el siguiente partido había que jugarlo sin sus mediocentros. Sin
Sánchez y Valencia, Colombia sucumbió como equipo. Sin ellos, la improvisación
era un obligación. Si bien, no podemos exigir el orden y la coordinación de
movimientos de unos mediocentros naturales a James y Mejía, lo de ayer fue un
desgobierno total.
Pékerman, confiado en una
respuesta moral y futbolística de los suyos, alineó cabezas para atacar. Y
salió todo mal. Porque en el fútbol no se ataca por tener delanteros, ni se
defiende por tener defensas. El funcionamiento era tan caótico, que al minuto
23 sacó a Teo para darle paso a Cardona. La intención era tener circuitos de
juego, avanzar con el balón. Tampoco sirvió.
Mejía nunca tuvo compañero, siempre había facilidad para superar la
presión de Colombia. A sus lados, Pastore y Messi, tuvieron muchos metros para
ofrecerse.
Cuando Colombia recuperaba el
balón, lo perdía inmediatamente. La imprecisión se contagió y no hubo quién
levantara la mano, quién levantara la voz y dijera “muchachos, vamos a jugar”. A todos les quemaba el balón,
se perdió la brújula. Ni combinar por dentro, ni buscar las espaldas de
Zabaleta y Rojo con Cuadrado e Ibarbo.
La presión de Argentina era
coordinada, asfixiante, inagotable. Entre un Biglia inmenso, un Di María
desatado y un Messi que, con ser medianamente él, es suficiente, lideraron a un
equipo que superó en todas las facetas del juego al otro. Porque ayer Colombia
fue sometido, burlado, por momentos, humillado.
Sin medio campo y con Mejía , James y Cuadrado con amarilla, Argentina tenia vía libre para atreverse a
encarar. Así lo entendió Messi.
En el segundo tiempo, Pékerman
no rectificó, no remendó los agujeros que había en todo el equipo y Colombia
salió con los mismos a seguir haciendo lo mismo. Ayer Colombia defendió sin querer defender.
No fue su opción. El rival lo sometió, que es distinto. Después del minuto 60,
Argentina sufrió el esfuerzo físico y ya no presionaba tan intensamente. James
y Cardona tuvieron oportunidades para conducir. Pero nada salió bien.
Jackson y Falcao lo intentaron
toda la copa. Pero sin presencia, ni balones en buenas posiciones es imposible.
Colombia se despide con una muy mala nota de la Copa América. Un gol en cuatro
partidos, seis disparos a puerta (1,5 por partido). Muy poco para esos
apellidos. El equipo completó el peor
partido de la era Pékerman, fue la Selección Anarquía. Aunque esta derrota debe
traer ideas y reflexiones, no nos equivoquemos, Don José debe seguir.

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